La hepatitis B y C no están directamente relacionada con la esterilidad masculina o femenina. Sin embargo, en casos severos de hepatitis B crónica no tratada, enfermedades derivadas de este virus como la cirrosis hepática avanzada o la anemia podría afectar de manera negativa la función del hígado y del sistema reproductor, lo que podría influir en la fertilidad debido a la producción y regulación hormonal alterada.
EMBARAZO
Hepatitis B
Durante el embarazo puede afectar a la madre por la baja de defensas que causan el embarazo, aumentando el riesgo de complicaciones hepáticas, y además presenta un riesgo importante de transmisión al bebé durante el parto si la madre tiene una alta carga viral de virus de la hepatitis B. Sin embargo, para prevenir la transmisión al bebé se pueden usar medidas como la administración de inmunoglobulina y la primera dosis de la vacuna contra la hepatitis B al bebe inmediatamente después del parto, lo que reduce significativamente el riesgo de infección en el bebé. Además, la lactancia materna generalmente no crea un riesgo significativo de transmisión del virus al bebé.
Hepatitis C
Durante el embarazo no suele tener impacto en la madre y el desarrollo del bebé, puesto que no se ha evidenciado un efecto significativo en la fertilidad, la tasa de abortos o las malformaciones del bebé, ni en el curso normal del embarazo. Sin embargo, existe un riesgo bajo pero posible de transmisión de la hepatitis C al bebé durante el parto o después del nacimiento en casos de alta carga viral de hepatitis C en la madre. Aunque el riesgo no es grande, es mejor realizar un seguimiento del estado del bebé para detectar la infección y proporcionar el apoyo necesario.
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