Hepatitis B:
La persona infectada se debe comunicar con un proveedor de atención médica. para eso es importante saber si la persona tiene la vacuna de la hepatitis B. El médico tiene que saber cuál fue la última experiencia sexual que tuviste, si has compartido implementos que contuvieran sangre, etc.
Para detectar si hay presencia del virus hepatitis B, se realizan los análisis de sangre que detectan los signos del virus en el organismo y evaluar la función hepática, esto le indicará al médico si la infección es aguda o crónica.
Una inyección de inmunoglobulina administrada en las 24 horas siguientes a la exposición al virus puede ayudar a protegerte contra la hepatitis B. Como el tratamiento solo ofrece protección a corto plazo, es importante recibir la vacuna de hepatitis B al mismo tiempo si la persona no esta avcunada.
En caso de que ya hayan pasado las 24 horas se debe acudir a tratamientos antivirales que serán recetados según la etapa del virus para poder contenerlo, es importante tener claro que no hay una cura para este virus sino únicamente tratamientos para contrarrestarlo.
Una vez que se confirme el diagnóstico de hepatitis C, el profesional de la salud determinara el mejor tratamiento para el paciente, el cual normalmente incluye medicamentos antivirales para contener el crecimiento del virus.
El seguimiento con el hepatólogo es importante para monitorear la salud del hígado y ajustar el plan de tratamiento según sea necesario. Además, es muy importante tomar medidas para prevenir la propagación de la infección a otras personas, como la vacunación de personas cercanas y prácticas seguras de atención médica y sexuales.
Hepatitis C:
Para detectar la hepatitis C primero se usa un análisis de sangre llamado prueba de detección de anticuerpos contra el VHC para detectar si hay presencia del virus en la sangre.
Si se confirma la infección de hepatitis C, es probable que se remita al paciente a un hepatólogo, que es un especialista en enfermedades del hígado. El hepatólogo evaluará la etapa de la infección, el estado de salud general del paciente y propondrá las opciones de tratamiento.
Una vez que se confirme el diagnóstico de hepatitis C, el profesional de la salud determinara el mejor tratamiento para el paciente, el cual normalmente incluye medicamentos antivirales de acción directa que pueden eliminar el virus en la mayoría de los casos, el objetivo del tratamiento es que no se detecte ningún virus de la hepatitis C en el cuerpo al menos 12 semanas después de completar el tratamiento.
Tras esto se deberá hacer seguimiento continuo con el hepatólogo para monitorear la respuesta al tratamiento y la salud del hígado a lo largo del tratamiento.
Es muy importante tomar medidas para prevenir la propagación de la infección a otras personas, como la vacunación de personas cercanas y prácticas seguras de atención médica y sexuales.
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